Letargo

Por motivos totalmente ajenos a Aleix y a mí, causas mayores podríamos decir, como un terremoto o un tsunami de esos, vamos a detener por un tiempo la actividad del blog, y del proyecto. El plan inicial ha dado un giro inesperado, y ahora la publicación de 20.000 lenguas para el viejo Azul Marino se encuentra en stand by, hasta nuevo aviso. Por nuestra parte haremos todo lo posible para que salga adelante.

Esperamos volver en unos meses con buenas noticias. ;-)

(Este perrito no está muerto. Solo está durmiendo.)

Capitán Nemo

En 20000 lenguas para el viejo Azul Marino aparece, por supuesto, un capitán Nemo. Aun así, me temo que este personaje (por llamarlo de algún modo) vamos a mantenerlo en secreto hasta el último momento, por todo eso del marketing y de la expectación.

Como mis dibujos tienen el fallo de ser demasiado descriptivos, he hecho un apaño para poder mostraros una imagen. Es ésta:

En efecto: he entrecerrado los ojos antes de dibujarlo. 
Por eso se ve borroso.

Sin embargo, no quiero que penséis que este post es inútil sólo por el hecho de que no revele nada.¡Qué va! En realidad, lo he colgado aquí para dar cuenta de una revelación de primer orden que he tenido justo hoy. En resumidas cuentas: para tener un lugar en qué apuntarlo y que no se me olvide. ¡Jo, las ideas buenísimas son tan volátiles...!

Así que, si no os importa demasiado, otra nota para mí:

En algun momento del cómic alguien tiene que decir: "¡Eh, capitán Memo!". (Y luego seguramente morir salvajemente asesinado, pero eso todavía està por decidir.)

¡Muchas gracias!

Y ah, hablando de entrecerrar y cerrar ojos, puede que haya llegado el momento en que este bloc y nuestro simpático cómic tengan que darse una pequeña cabezadita, a pesar de nuestro pesar. Una siesta: es más eso que morirse, aunque ya se sabe que ambas cosas se parecen... aunque, bueno, maldita sea, en una siesta roncas y cuando estás muerto no.

Más reflexiones filosóficas en el próximo post, tal vez de la mano de Néstor.

Intelectualismos baratos #1

Mi novia dice que, con los posts que cuelgo en este bloc, puede parecer que el cómic va a ser un tostón aburrido. Yo soy optimista y pienso que "puede parecer" quiere decir que "no es", así que el cómic no va a ser un tostón y ya me quedo tranquilo. A ella le preocupa la opinión precipitada que pueda llevarse la gente, con todas las cosas históricas éstas, que si la mitología griega, y la cultura árabe y yo-qué-sé qué más. Hombre, el cómic nació para el concurso Dibujando entre culturas, y se trataba de sacarle el dobladillo a ciertos hechos culturales sobre el Mediterráneo, y luego añadir a la mezcla a algunos sectarios, a Lovecraft, monstruos, relaciones de pareja a distancia, super-héroes homosexuales, la Atlántida y chistes malos, sobre todo del tipo "¿Me estás diciendo que...?". Ah, y a Julio Verne, claro.

Si alguien va a ser capaz de tragarse tal potaje, eso ya no lo sé.

Pero la cosa no va, en ningún caso, de ponerse cultureta.

Aun así, las tradiciones, las leyendas y todo eso, siguen pareciéndome una buena fuente de bromas y chorradas. Por ejemplo, la leyenda esa, de los hashashins y Alamut... ¿la incluyo o no? Porque, veréis, no es muy mediterránea, pero tampoco queda tan lejos y tiene su miga. Los hashashins eran una secta de asesinos, y sus jefes tenían un buen método para mantener a sus miembros motivados: los drogaban, esperaban a que se durmieran, y luego los llevaban a un jardín secreto que había en la fortaleza de Alamut. Los hombres se despertaban allí, donde les hacían creer que aquel jardín idílico (pero muy terrenal) era el Paraíso, y luego, cuando volvían a dormirse, los volvían a sacar a fuera sin que se enteraran.

Al final, los hashashins creían haber visitado brevemente el Paraíso, así que tenían una noción bastante clara de dónde irían a parar si morían por la causa. ¡Es el tipo de ayuda que estimula la fe de uno!

Sí, es una manzana. Es lo único que se me ha ocurrido, relacionado con lo del Paraíso y tal, que 
yo supiese dibujar en paint. ¡Absurdos consejos de Néstor...!


Luego caí en la cuenta que, si existiese un lugar en qué cada persona pudiese ver su propio Paraíso (una Alamut mejorada), cada uno encontraría allí algo distinto, por supuesto. Y que la cosa sería bastante vergonzosa, en realidad. Si alguien pudiera ver mi Paraíso, por ejemplo, sería una cosa muy cursi, con romanticismos empalagosos, y al mismo tiempo obscenamente sexual: el tipo de vídeo incómodo de ver desde el sofá de tu casa, comiendo palomitas, con tu familia alrededor.

Aunque tal vez esto último fuera a ser igual para todo el mundo...

Ahora imaginaos que una mujer cotilla tuviera el control de esa nueva Alamut. ¡Sería una auténtica aficionada a husmear en los paraísos ajenos! Yo me la imagino soltando chismorreos todo el rato, sobre que si no sabes tú lo que vi en el Paraíso de Antonio, que si no te lo vas a creer pero en el de Roberto había un montón de hombres desnudos, y que Ángela debe ser una auténtica mojigata, porque en su Paraíso sólo había ardillas y ella no dejaba de darles de comer.

Las personas chismosas pueden ser un auténtico obstáculo cuando se trata de salvar el mundo y, aunque también son entrañables, yo me imagino a Ezequiel pasando un mal rato, justo antes de ir a despachar al enemigo final, cuando los otros le digan que va a ser su propio Paraíso el que saldrá proyectado en la pantalla.

Todo esto si al final cabe, por supuesto, y si para entonces todavía tiene sentido.

Esto...

Si un calamar gigante cae del espacio directamente al mar... ¿se convierte en un dios oscuro de inmediato, o eso depende exactamente de lo que pese el calamar?

Néstor F.

-¿Qué... qué haces Néstor?
-¿Eh?
-¿Qué significa este post? ¿Por que se titula con tu nombre?
-Euh... es que he pensado en hablar de mí...
-¿Cómo que de ti? ¡Si tú no sales en el cómic!
-Ya lo sé Aleix, pero es que el otro día hicimos un pacto raro, de que cada dos o tres entradas que tu escribieras, yo tendría que hacer una. Y ahora mismo no se me ocurre otra cosa que hablar de mí...
-De qué vas, eres patético.
-Lo que quiero decir, es que ahora mismo no tengo mucho que contar sobre 20.000 lenguas para el viejo Azul Marino, porque hasta Mayo no voy a empezar a dibujarlo. Además, tu estás acabando de perfilar el guión y tal...
-¡Pero si ya está medio cómic definido!
-Es que... antes estoy preparando la edición en papel de Moowiloo Woomiloo, el webcómic que hice junto a Molg H.. Por cierto, ¿eres follower? 
-Sí, Néstor. Recuerda que me obligaste a hacerme.
-Ah, sí.
-Bueno, y qué más.
-También estoy dibujando un cómic de 24 páginas que sacaré con Caramba Comics, se titula Infame.
-Osea que me estás usando de forma rastrera para promocionar tus prometedores proyectos, porque todo esto en realidad lo estás escribiendo tú...
-En Mayo vendrán tiempos mejores para el blog, Aleix.
-Vaya post más malo, Néstor.
-¡Yo qué sé! Por cierto, has de ver este video, creo que puede ser de gran inspiración para 20.000 lenguas:



 -¿Qué te parece Aleix? ¿Aleix?

(Diálogo ficticio con Aleix.)

El viejo Azul Marino

Mucha gente me pregunta que qué es "el viejo Azul Marino". Me detienen por la calle o, como veo que la gente pasa a mi lado sin fijarse en mí, los paro yo y les digo que me pregunten. Algunos lo hacen y todo. Lo cierto es que el "viejo Azul Marino" es lo que es sólo porque tenía que parecerse a "viaje submarino", pero esa explicación es un poco cutre, la verdad. Así que he mirado de inventarme una descripción más digna: el viejo Azul Marino es, por supuesto, un dios oscuro que aguarda bajo el Mediterráneo.

Sin embargo, ya se sabe que los dioses oscuros siempre son inefables, ininteligibles y todo ese sinfín de adjetivos raros que vienen a decir que no pueden describirse. Para esos casos, por supuesto, existen los dibujos. Una imagen vale más que mil palabras, o eso es lo que dice Néstor cuando se pone a comparar nuestros respectivos trabajos. Y al fin y al cabo, fue Néstor quién me enseñó que todo post en un blog tiene que tener un dibujito para que la gente no se aburra.

Así que, en fin, que el viejo Azul Marino es éste:


Como puede comprobarse, la influencia de Lovecraft es notable, o como 
mínimo suficiente, o aprobado.

Al final, resulta evidente que el rasgo principal del viejo Azul Marino es su color (azul marino, claro, ¿cuál si no?), y sólo queda esperar que a Néstor no se le ocurra dibujar el cómic en blanco y negro, algo con que me viene amenazando desde hace unos días, cuando no me está hablando de no-se-qué de plastidécors o paletas de tres colores. Yo miro de tranquilizarme diciéndome a mí mismo que sólo soy el guionista. Néstor está de acuerdo. Así que me pongo a lo mío y me vuelvo al sofá a leer a Lovecraft.

Hasta hace dos meses no me había leído nada suyo y ahora me siento como si me hubiera leído sus obras completas. Podría preocuparme que sus herederos me demandaran por plagio, pero tampoco eso es demasiado importante, porque resulta que Lovecraft se equivocaba, y también de esto va el cómic.

Óscar

El otro día Néstor presentaba en sociedad a Ezequiel, aparente prota de nuestra historia. Yo no sabía que eso podía hacerse (por todo eso del secretismo y tal) pero, ya que estamos, me apunto a ello.

¡Vayamos con Óscar!

Óscar es un héroe. Digo, un super-héroe. Todo lo hace bien: despacha a los malos y siempre controla la situación. Además, ejerce de comprensivo guía espiritual del pobre de Ezequiel. Cuando un tío es tan formidable como eso, el personaje es agradablemente plano. ¡Qué facilidades da para un guionista!

Néstor está demasiado ocupado para presentar esbozos, así que esta vez me he encargado yo:


Nota imprescindible para entender el personaje: Óscar 
nació en un pueblo de Andalucía. Concretamente, en un pueblo blanco.


Como veis, Óscar es tal como se lo pedí a Néstor: la viva imagen de Marlon Brando en El último tango en París. Por supuesto, se trata de un esbozo, y por eso no pueden apreciarse las arrugas de la piel ni la exactitud de su corte de pelo. Eso por no hablar del hecho de que no podamos ver su gabardina.

Por cierto, cabe la posibilidad de que al final Néstor no deje que yo me encargue de dibujar el 50% del cómic como le pedí.

En mi opinión, Néstor es un tipo demasiado celoso de su trabajo.